El 3 de junio de 1911 nace en Orán (Argelia) hija de Antonio Francisco Miralles y de su esposa Asunción Marie Medina.

Fue bautizada en el Obispado de Orán, en la parroquia de Sidi-Bel-Abbès el 15 de agosto de 1911 recibiendo el nombre de Concepción Clotilde Miralles Medina.

Su vida transcurre en esta ciudad de la Argelia francesa durante sus primeros años donde también nace su hermana Ivonne Teresa

En ese momento Argelia era considerada colonia francesa, tras ser anexionada por Francia en 1830.

Hasta allí habían emigrado varias generaciones de españoles procedentes de las costas de Valencia, Andalucía e Islas Baleares.

Con el inicio de la 1ª Guerra Mundial, la familia se traslada a España en 1915. Al hacer la travesía en barco desde Orán a Barcelona, los sumergibles alemanes hacían acto de presencia en aguas del Mediterráneo les contaba su padre.

Ya en Barcelona, la familia permanece en esta ciudad por motivos profesionales de su padre. Aquí nace su hermano Teodoro el 8 de marzo de 1917.

Su padre fue contratado por la empresa KLOS S.A. que fabricaba artículos de caucho en el barrio de la Guindalera en Madrid y se trasladan allí en 1919.

En Madrid nace la última hija de la familia en 1922, Asunción.

De Madrid se trasladan a Almería (Cuevas de Vera) donde su padre colaboró con otra empresa belga en la fabricación de caucho.

De nuevo vuelven a Madrid en 1924 y en este año su padre Antonio Miralles patenta un invento para la vulcanización del calzado. Ocurrió durante el reinado de Alfonso XIII y está inscrito en el Departamento de Marcas y Patentes según la Ley de Propiedad Industrial.

Después de pasar por Avilés (Asturias) un tiempo también por motivos profesionales del padre, recalan en Arnedo (La Rioja).

Conchita vivirá en esta ciudad durante varios años con su familia y aquí descubrirá su afición por la música.

Inicia sus estudios con un maestro de piano que pronto reconocerá su disposición natural para el canto.

Desbordado tiempo después por sus escasas posibilidades de enseñanza y conocimientos, es su mismo maestro quien le aconseja trasladarse a Madrid para educar su voz y completar sus estudios. Terminará convenciendo a sus padres y se traslada a Madrid en 1932.

Fue aceptada como alumna por un antiguo tenor llamado Lorenzo Simó, conocido como Maestro Simonetti (1867-1941) que había italianizado su apellido.

Su estancia en Madrid se va a prolongar durante mucho más tiempo del previsto ya que estalla la Guerra Civil Española en 1936 y pasa los 3 años que duró en esta ciudad. Este tiempo en la capital le permitió que su formación vocal fuese más completa y estuviera mejor preparada para lanzarse al mundo de la lírica.

Se casa a los 27 años con Antonio García Jaquete el 7 de junio de 1939 en la parroquia de Sto. Tomás de Arnedo.

Su marido era un reconocido agente artístico que desarrollaba su actividad profesional en Madrid.

Los primeros años de matrimonio transcurren con intensa actividad laboral por parte de ambos.

El 9 de noviembre de 1942 nace su único hijo: Carlos Santiago García Miralles.

Con la llegada de su hijo su marido comienza a mostrar reticencia a que continúe desplazándose en giras por España.

Años atrás había encontrado la oposición de sus padres para dedicarse al espectáculo. En esos momentos ya no es solo la de ellos sino también la de su marido lo cual le acarrea conflictos matrimoniales. Fue determinante para que no continuase cantando ya que necesitaba su permiso.

Por otro lado se topó con las limitaciones que la época imponía a las mujeres para dedicarse a lo que ella quería.

El matrimonio no duró mucho tiempo y no pudiendo asegurar una vida en común adecuada, ni un hogar feliz en donde su hijo creciese, decidieron separarse de mutuo acuerdo. Mantuvieron siempre contacto y relaciones cordiales.

En 1947, en la plenitud de sus facultades, decidió retirarse voluntariamente de los escenarios.

Se despidió en el teatro de la Zarzuela de Madrid con su emblemática Marina.

Su belleza, su voz lírico-ligera de precioso timbre, sobresalientes facultades y técnica capaz de expresar todos los matices; un gusto exquisito y excelente presencia en el escenario la convirtieron en una gran figura conocida por el público como «El Ruiseñor de España».

Canta por primera vez en un teatro de Calahorra 3 romanzas en la Compañía de Maruja Vallojera. La crítica fue muy favorable y le auguró un brillante futuro.

Es en Madrid, en 1941, donde debuta de forma oficial en el Teatro Calderón con la ópera «Marina» de Emilio Arrieta.

Realiza varias giras artísticas por España con notables artistas de la época como Marcelino del Llano, Jerónimo Meseguer, Plácido Domingo (padre), etc.

Interpretó obras como «Luisa Fernanda», «La Tabernera del Puerto», «Doña Francisquita», «El Rey que rabió», «La Traviata», «Rigoletto», etc., en las que hizo gala de sus grandes dotes de interpretación.

También en Portugal cantó en compañías como las que dirigía Federico Romero y Guillermo Fernández. Obtuvo grandes éxitos en el Coliseo de los Recreos de Lisboa.

Su carrera profesional se desarrolló principalmente en la década de los 40. Destacó por su técnica impecable y sus agudos prodigiosos.

La ópera Marina se convirtió en su mayor éxito y fue considerada la mejor intérprete de la época.

El compositor Federico Moreno Torroba la había descubierto en una audición de radio en San Sebastián, la contrató para su compañía convirtiéndose en una de sus cantantes predilectas (durante varias temporadas).

Lamentablemente no se conservan, debido a las circunstancias de la época, grabaciones comerciales de su voz. Pero existen testimonios de su participación en compañías junto a figuras muy importantes.

Tras su retiro Conchita Miralles vivió durante años en Hernani (Guipúzcoa) con su hijo. Alejada de la vida pública pero respetada por la comunidad lírica.

En 1987 se traslada a Logroño donde vivió sus últimos años hasta que falleció en enero 2013 a los 102 años.

LOGROÑO

El 23 de octubre de 2007, los Amigos de la Ópera le dedicaron un homenaje en el Centro Cultural Caja-Rioja Gran Vía, en la IV Temporada de Ópera en DVD donde se escucharon fragmentos de:

– Il Trovatore de Giuseppe Verdi

– Sansón y Dalila de Camille Saint-Saëns

– I Puritani de Bellini

– Madama Butterfly de Puccini

MADRID

En 1988 en el Teatro Albéniz de Madrid el Taller de la Zarzuela realizó un homenaje a grandes figuras de la lírica, que por su amor y dedicación al género, habían estado ligadas a memorables estrenos.

Entre ellos destacaban: Pedro Terol, Matilde Vázquez, Maruja Vallojera, Pepita Rollán, Conchita Miralles, Carmen Arena, Carlota Bilbao, Rosita Cadenas, Pilar Torres, Eulalia Zazo, y tantos otros más.

ARNEDO

Tras su fallecimiento en enero de 2013, su hijo quiso rendirle homenaje creando un rincón dedicado a ella en el Teatro Cervantes.

Estando presente la Concejala de Cultura, Juani Hernández y el presidente de la Asociación de Amigos de Arnedo, José Mª Ezquerro, se descubrió un busto de Conchita Miralles realizado por el artista Zaza Papidze para su estancia permanente en este lugar.

Según su hijo Carlos, su carrera duró desde finales de los años 30 hasta finales de la década de los 40 (hacia 1947/1949) en que se retiró.

Contaba su hijo Carlos que descartó un contrato para cantar en América que rechazó por estar junto a él, que aún era muy pequeño, y esto hizo que él contrajera una deuda de lealtad y amor hacia su madre que siempre mantuvo hasta su muerte.

Se retiró de la escena a finales de los años 40 (1947 probablemente) de forma voluntaria y gozando del favor del público.

Se despidió con «Marina», su obra insigne que tantos triunfos le otorgó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Sus últimos años en Logroño vivió feliz con su hijo junto a sus hermanos y sobrinos. Recordaba con nostalgia sus años de escenarios, aplausos y fama.

Vivió una época adelantada a su tiempo sin poder desarrollar totalmente su carrera musical, que había sido su gran vocación e ilusión.

Tantos contratiempos vividos hicieron que perdiera su energía y por ello prefirió dejarlo todo cuando aún disfrutaba de la lírica con un gran nombre.

Pese a los años que han pasado su éxito en Marina siempre quedará ligado a su nombre.

Esta biografía se ha realizado animada por el empeño de su hijo Carlos para que el nombre de su madre, Conchita Miralles, sea recordado y no caiga en el olvido, gracias al amor y lealtad que le profesaba.

También es un homenaje por parte de su familia, realizado con cariño para divulgar no solo su trayectoria profesional, sino también a la persona entrañable que nos convocaba en reuniones familiares durante años, y en las que nos deleitaba con sus cantos y poesías.

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